Vivir cerca de la estación de tren de Hongqiao tiene sus encantos. Es por eso que decidí tomar el tren de Hongqiao a Beijing en vez de ir hasta el aeropuerto de Pudong.
Los boletos igual de caros, volar o tomar el tren, terminas gastando lo mismo entonces si vives o te quedas cerca de Pudong, vuela. Si no, toma el tren.
Después de 5 horas en tren y dos años en China… llegué a Beijing, ya era justo y necesario. Me formé para tomar un taxi, la fila algo larga y tediosa por aquello de los chinos que les encanta gritar en vez de hablar. Pero tuve bastante tiempo para encontrar la dirección de mi hotel en chino para mostrarla al taxista.
Cuando tomas un taxi en China el conductor hará lo que yo llamo “La regla de tres” te preguntará 3 veces lo mismo.
Taxista: “Fahua nan li 10 hao má?” (El nombre de la calle y el número).
Yo: dui (sí)
Taxista: “Fahua nan li 10 hao má?”
Yo: dui
Taxista: “Fahua nan li 10 hao má?”
Yo: (dependiendo de mi humor)… DUI!!! a veces… dui…
Y empiezan a manejar. No me ha pasado en ningún otro lugar más que en China. Se quieren asegurar TRES veces que les estás dando la infomación correcta. Supongo…
Me registré en el hotel, uno de los pocos que encontré, ya que en Beijing muchos hoteles sólo aceptan huéspedes de nacionalidad china. Entonces las opciones son limitadas y mi presupuesto algo apretado por aquello de los múltiples viajes planeados. Con ese presupuesto y las reglas de “China es para los chinos”, dormí en un hotel decente.
Al día siguiente me recogieron a las 6:30 de la mañana para comenzar un tour. Lo reserve en trip.com por 199 RMB (28 USD). Comenzamos en la fábrica de jade donde había un comedor con 6 bancos que costaba 288,000 RMB (40,900 USD) y un barco de jade que costaba 26,800 RMB (3,800 USD). Entonces básicamente vi todo lo que me gustaba y no podía comprar y lo que podía comprar y no me gustaba. Las vendedoras chinas sí que hacen bastante bien su trabajo y te presionan muchísimo. Estuve así (dedos juntos indicando diminuta proximidad) de comprar unas pulseras que estaban decentes. Y bastante abusadas las chinas, te hacen la plática y te preguntan a qué te dedicas. Después de mucho capté que es parte de la labor de venta. Yo toda emocionada contándoles de mi trabajo y ellas viéndome con signo de pesos (yuanes, pues).
Después fuimos a la tumba de Ming (Ming Tomb Dingling) que es básicamente un terreno con muchos edificios que parecen templos y dentro de esta propiedad están enterrados los cuerpos del emperador y su esposa pero no saben exactamente dónde… O eso nos dicen yo creo para que no los busquemos o algo.

A la hora de la comida como a las 12pm fuimos a un restaurante de comida china. La típica mesa redonda que da vueltas y sirven diferentes platillos. Te sirves, le vas dando vuelta a la mesa, te estás sirviendo, alguien medio menso le da vuelta sin fijarse que no has terminado, se disculpa, regresa la mesa, hay un silencio incómodo y alguna que otra risa… Y una de dos… o ya no quieres servirte para que no te pase lo mismo, o te sirves ahora súper rápido sin éxito alguno porque servirse rápido con palillos chinos no es una tarea fácil que digamos. Toda una experiencia esto de las mesas redondas.
Después del estrés de la comida rodante. Fuimos a bajar la comida a la Muralla China. La parte que visitamos se llama Mutianyu. El tour no incluía los boletos del teleférico para subir y bajar. Pagas 120 RMB (17 USD) a la guía y ella va y los compra. Te evitas filas y hablar en señas para que entiendan qué es lo que quieres.
Una vez arriba, ya en la muralla, lo que pensaba era: si camino muy lejos tengo que regresar. Entonces caminé poco jaja primero hacia la derecha. Luego regresé al punto de inicio y exploré un poco la parte izquierda. Me sentí muy orgullosa por caminar lo mínimo y “explorar” la muralla. Ya casi al final de mi recorrido me encontré a un abuelito con toda su familia. Le intentaban ayudar y él se rehusaba y caminaba solo. Mi curiosidad fue mayor que mi vergüenza por entrometerme en la vida de los demás y le pregunté a la que supuse era su nieta. ¿Cuántos años tiene? 92 años. Y yo contando pasos para no caminar de más…
Algunas personas después de escuchar esta historia me dicen: yo espero que a esa edad pueda seguir explorando en mundo. A lo que yo contesto: si ahorita tengo flojera de caminar, yo creo que cuando tenga 90 no voy a querer salir ni a la esquina. Por eso viajo ahorita que todavía tengo un poco de ganitas jajaja.
Después de la muralla fuimos a una fiesta de té. Te dan a probar distintos tipos y la verdad están deliciosos todos. Sales toda emocionada queriendo comprar uno de cada uno y salen con sus precios todos exorbitantes. Por medio kilo de té querían 300 RMB (42 USD) ¡¡¡pero si son hierbas!!! Entonces no compré nada.
Y el tour llegó a su final, me dejaron en el mismo lugar donde me recogieron a las casi 7 de la noche. Un tour bastante completo y recomendable.
Beijing, en el día uno, definitivamente me cautivaste. Ya habrá tiempo de hablar de tus colores otoñales.
Hasta la próxima, mis queridos viajeros.


