Jeju, una isla en Corea

La isla de Jeju (yo lo pronuncio “yeyu” y la gente me entiende, supongo que está bien dicho) está catalogada desde el 2011 como una de las siete maravillas naturales del mundo moderno.

Volar desde Shanghái es económico y rápido. Entonces escaparse un fin de semana es posible. Llegamos el jueves por la noche. Nos formamos en la fila para tomar un taxi. Me sorprendió la perfecta organización para formarte y subirte. Las instrucciones bastante claras en inglés, coreano y chino. Aún así, no faltó el chino despistado que quería subirse al taxi como Dios, o sea Buda pues, le diera a entender. El oficial coreano, a cargo del orden, le pidió que por favor siguiera las instrucciones y se formara en el número 1. Muy confundido el pobre chino, se fue a formar… al número dos…

Nos subimos, el taxi empezó a manejar sin pedirnos la dirección. Saliendo del aeropuerto se paró y empezó a ver la dirección y a preguntarnos cosas. En China ya sabemos decir “ting bu dong” para decir que no entendemos pero en coreano todavía no sabemos. Le marcan al taxista, empieza a hablar y a decir el nombre del hotel más de 7 veces. “Landing casino 나는 무엇을 모른다, 나는 무엇을 모른다”.

De repente, se baja del taxi. Otro taxi atrás de nosotros se estaciona. Siendo mexicana pues ya estaba yo asustada pensando en secuestro.com. Abre la cajuela, saca las maletas, las pone en el otro taxi y pues supongo que nos dijo que el otro taxi nos llevaría. Nos cambiamos de taxi.

El taxista nos dice: “Landing Casino?” y nosotras: “yes!”. Mi novia quiere saber en cuánto tiempo llegamos. Le pregunta: “how long?”. Él contesta: “hello!” Empiezo a reírme porque #simple. Lo pone en el traductor y el celular formula la pregunta en coreano. El taxista entendió, obvio. Nos responde en coreano jajajajaja. O sea ni idea de lo que dijo. Entonces, Kelley quiere intentar entender y le dice “one, two, three? how long?” y el taxista le dice: “ok”. Yo lloré de la risa.

Llegamos sanas y salvas y nadie nos secuestro. Qué padre es estar en Asia y sentirse segura. Al día siguiente reservamos un viaje en submarino.

De ahí queríamos ir a las cascadas Jeongbang. No compramos una SIM card porque cuando llegamos al aeropuerto estaba ya todo cerrado. Entonces moverse e investigar fue algo complicado. No lo volvemos a hacer.

Cuando le preguntamos al chico que nos vendió los boletos para el submarino cómo llegabámos a la cascada, ofreció llevarnos en una de las camionetas de la compañía. “La gente linda tiene suerte” según el papá de una amiga chilena. Estoy de acuerdo.

Terminamos el día con una sesión de fotos en un lugar cerca de las cascadas. Estaba vacío, mucha gente veía el lugar pero pasaba de largo.

Ojalá pudiera decirles a dónde fui al día siguiente. Pero sólo le dije al concierge que me mandara a una playa bonita, lo escribió en coreano, llamó al taxi y terminé aquí.

Después de un día bastante relajado en la playa con mi libro. Estaba lista para disparar unas cuantas balas. Siempre había querido disparar una pistola. Cuando era niña mi papá nos compró un rifle a mi hermano y a mí y era súper divertido dispararle a las figuras de metal en el campo.

No recuerdo la última vez que disparé el rifle pero supongo que ya 20 años quizá han pasado. Mi puntería pensaba que no era tan buena pero ¿qué creen? Resultó mucho mejor de lo que pensaba. El chico que daba las instrucciones me decía que cerrara el otro ojo. Y yo: ¿eh? ¿cómo? ¿así? Y cerraba el mismo… mejor me dijo que cambiara la pistola de lado jajajaja. O sea, ¿toda la gente puede cerrar el derecho y el izquierdo? Sólo yo estoy medio mensa, o ¿qué pasa?

El video en instagram @mayelatraveling

Y así pasé un fin de semana en Jeju, la isla en Corea (del Sur obvio…) Tendré que regresar a ver el amanecer en el parque Seongsan y visitar el Parque Nacional Hallasan.

Hasta la próxima, mis queridos viajeros.

Dol Hareubang, estatuas esculpidas en roca volcánica.

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